Por qué no se come carne en Cuaresma y otras curiosidades

Seguramente, habrás oído de tus abuelos aquello que dice que “en Cuaresma, no se debe comer carne”. Ésta es una de las tradiciones gastronómicas que nos inundan en las fechas próximas a Semana Santa, aunque no la única. ¿Tienes curiosidad por conocer algunas de ellas?
 

Cuando acaba el Carnaval, el Miércoles de Ceniza da inicio la Cuaresma, que según la tradición católica es un tiempo de preparación para la “resurrección de Cristo”. La Cuaresma, cuyo nombre se origina porque son “40 días” de penitencia para “reforzar la fe”, y que en sus orígenes también significaba 40 días de ayuno o de abstinencia, ha llegado hasta nuestros días en forma de tradición gastronómica, puesto que a lo largo de estas semanas la cocina “no carnívora” nos inunda con sus aromas y sabores. Así, es típico comer bacalao y otros pescados, en substitución de los platos de carnes rojas.
 

Otra curiosidad de tiempos lejanos es el pago “de la bula”. Y es que, si por aquel entonces alguien sintiera antojo o necesidad de comer carne, podían hacerlo con el perdón de Dios gracias a “la bula de la Santa Cruzada”, un impuesto eclesiástico que consistía en dar una limosna a la Iglesia a cambio de poder comer carne sin “cometer pecado”. Pero no os creáis que esto del pago de “la bula” es prehistórico, porque dicha norma fue abolida en 1966 por Pablo VI tras el Concilio Vaticano II, cambiándose las normas de la abstinencia a tal y como las conocemos hoy.
 

Otra de las tradiciones gastronómicas son los huevos de Pascua, pero no los de chocolate que seguro te gustan tanto. El auténtico origen de la tradición de los huevos de Pascua decorados también se remontan a las épocas de ayuno drástico. Y es que, como comer carne, pescado, lácteos o huevos (cualquier alimentos que proviniera de los animales) era pecado, pero las gallinas seguían poniendo huevos durante los 40 días de penitencia, así que los católicos pensaron algo para no desperdiciarlos. De esta forma, empezaron a cocerlos y a decorarlos con pinturas para diferenciarlos de los otros. Así, los podían conservar para comérselos el Domingo de Resurrección, o Domingo de Pascua.
 

Y es que, nuestra cultura gastronómica está impregnada de tradiciones que a lo largo del tiempo han ido evolucionando. Así que para aquellos que gustan seguirlas, nada mejor que disfrutar de los viernes de Cuaresma de las especialidades menos carnívoras de MasQMenos. Porque siempre es buena época para tener tu #momentoMQM.